Déjà vu de Vélez para otro semestre de desilusión
La primera parte de 2026 contó para el Fortín con victorias resonantes que históricamente le presagiaban gran protagonismo; sin embargo, repitió errores pasados y tuvo el mismo final que en 2025.
El año empezó por Liniers con la premisa de achicar plantel puesto que no disputaría copas internacionales. En enero, se concretó el esperado regreso de Lucas Robertone y se reincorporó Imanol Machuca con la sanción por el escándalo de Malasia suspendida. Pero entre el receso y las primeras fechas, Vélez efectivizó la millonaria venta de Maher Carrizo a Ajax pero también la de Agustín Bouzat, no ejerció la opción por Tomás Galván, le rescindió a Francisco Pizzini y prestó a Michael Santos y Agustín Lagos.
Por entonces, el discurso dirigencial mutó del "solo buscar refuerzos en caso de alguna salida puntual" a un silencio matizado por la voz de Guillermo Barros Schelotto, quien al menos públicamente no se preocupó demasiado y dijo contar con un buen plantel y que apostaría por juveniles. Ni siquiera hubo amagues de aprovechar los cupos para incorporaciones tardías por la salida de Maher y la desafortunada rotura de ligamentos de Jano Gordon que empujó al regreso a Joaquín García al año de su fractura.
Jano Gordon sufrió una dura lesión en Vélez
La sorpresa pasó por Tomás Marchiori: multicampeón y clave aún en momentos flojos, muy querido por el público, haría banco para dejarle el lugar a Álvaro Montero, demasiado pesado como para ser suplente y con aspiraciones mundialistas con Colombia. El mendocino atajaría solo en la Copa Argentina, y no desaprovecharía sus apariciones ante los micrófonos para exponer su bronca por ser suplente y deslizar la chance de irse.
Tomás Marchiori y su futuro en Vélez: "Puede pasar cualquier cosa"
El equipo inició su andar a toda máquina y parecía que le sacaría rédito al último tramo del torneo, cuando comenzaría a coincidir el calendario de muchos equipos con sus compromisos internacionales. Pronto el rodaje empezó a moldear al equipo: además de lo de Gordon, una lesión muscular en la segunda fecha sacaría a Braian Romero del once para no volver jamás allí en el torneo, aún recuperado. De capitán a eterno suplente. Más adelante, el Mellizo admitiría que Florián Monzón le sacó el puesto.
El Fortín llegó a pelear la punta de la tabla anual con resonantes triunfos sobre Boca, River y Estudiantes en el bolsillo. Históricamente, un presagio de título para la institución, que evidentemente en algún punto del proceso le falló a su historia hasta arribar a un resultado olvidable. En sus mejores pasajes, equilibró el mediocampo con Claudio Baeza y Tobías Andrada y por fin había recuperado la plenitud física Diego Valdés, que por ejemplo ante el Xeneize se floreó junto a Manuel Lanzini. Pero el chileno se desgarraría pronto y no recuperaría su mejor versión.
Así fue el triunfo de Vélez sobre Boca
Por entonces, el equipo recibió otra mala noticia: Machuca, que apenas había vuelto a pisar el césped tras ponerse a punto, debía completar el año de suspensión que le había dejado sin efecto el TAS. Luego, se sabría que la dirigencia había imaginado un escenario más positivo para su caso sin prever cómo desvincularlo o pausarle el salario en caso de equivocarse. Así, el único extremo natural que quedaría en pie sería Matías Pellegrini, a menos que recibieran mayor rodaje alternativas de Inferiores. No iba a suceder.
Algo vio Guillermo en el 1-1 con Tigre en Victoria que lo llevó a empezar a armar muchos onces sin Baeza. Al igual que en 2025, cuando se lo extrañó de más en la serie de Libertadores con Racing, el DT decidió prescindir de la marca que aporta: gustos aparte, se trata del único jugador de esas características, necesario entre tantos de buen pie. El 2-0 con Platense en Vicente López pareció darle la razón, aunque sería la última gran actuación del Fortín este año.
El compacto de Platense vs. Vélez
Así y todo, el invicto se estiró hasta la fecha 12 de 16, cuando perdería muy ajustadamente con Lanús en Liniers. Algunos hasta celebraron sacarse la mochila de mantenerse imbatido porque en ese punto ni siquiera comprometía el liderazgo del grupo, aunque lo que estaba sucediendo en realidad era el inicio de un nuevo declive. El desastre se consumaría en el acto siguiente, después de la fecha FIFA de la que Montero volvería con algunas dudas en los centros, cuando de un 2-0 en Mendoza ante Gimnasia el equipo pasaría a sufrir una agónica derrota por 3-2.
El compacto de lo mejor del triunfo de Gimnasia (M) ante Vélez
Justo después, el 4-1 a Deportivo Armenio por Copa Argentina apaciguó aguas, pero las dos derrotas al hilo con las que llegó habrán contribuido a desaprovechar la chance de foguear juveniles que harían falta pronto. Aunque, por ejemplo, sí tuvo minutos Rodrigo Piñeiro, tras el breve indulto que le permitió volver antes de una nueva lesión. Y, luego de recuperar la buena senda ante Central Córdoba, entraría en una espiral de empates apáticos ante San Lorenzo -se hizo un festín en el medio-, Unión -dos veces arriba sin poder cerrarlo- y Newell's. Solo interrumpió la seguidilla la victoria por Copa Argentina ante Gimnasia y Tiro pero tampoco allí hubo lugar para los pibes de, por ejemplo, una Reserva que arrasa en el Torneo Proyección.
La V azulada terminó tercera en la zona y su rival en octavos sería Gimnasia en el Amalfitani. Muchos esperaban que, ambición mediante, renaciera el fuego sagrado de las grandes victorias de un puñado de fechas atrás. Si bien el entrenador había revelado no apegarse a herramientas de la psicología para forjar la mentalidad de los jugadores, también abonaba la teoría de que en momentos clave aparecería el alma del equipo. Pero contra el Tripero todo saldría mal de punta a punta.
Una desatención defensiva posibilitó de entrada un muy discutible penal en contra que el Lobo no falló, y cuesta arriba en el marcador un equipo con un armado extraño entre el medio y la ofensiva fue una máquina de lanzar córners y centros estériles, de demorar el remate al arco y caer en las redes de un rival empeñado en no dejar jugar y un arbitraje que lo permitía. Ni con un hombre más evitó la debacle ni se salvó del "jugadores...", la canción más fuerte del fútbol argentino que resonó por primera vez en el ciclo GBS en Liniers. Parecía que podía jugar por siempre sin alcanzar el empate jamás.
Así fue el triunfo de Gimnasia sobre Vélez que lo clasificó a los cuartos del Apertura
Con esa sensación y no pocos reproches puertas adentro, se bajó la persiana de un semestre corto en vísperas del Mundial. Y ahora, ¿qué va a pasar en el mercado de pases? ¿Se irá Andrada habiéndolo apenas disfrutado? ¿Lo compran a Montero? ¿Y Marchiori? ¿Seguirá sin minutos el prometedor Thiago Silvero y los Demián Domínguez, Simón Escobar, Luca Feler, Alex Verón, Matías Arias asomando en cuentagotas? ¿Llegará el debut de Bautista Ramírez, figura de la Reserva? ¿Se hablará de final de ciclo de algunos históricos lejos de su nivel? ¿Cómo jugará el año electoral en las decisiones? ¿Se mantendrá la política con la platea Bianchi Baja que continúa sin dar frutos? Preguntas no aptas para impacientes: se irán respondiendo de a poco, a partir de un extenso parate.


