En medio de los pedidos de renuncia, el primer ministro británico confirmó que seguirá al frente del Partido Laborista
Las declaraciones de Keir Starmer se producen en medio de una creciente presión interna, con rivales que buscan reemplazarlo públicamente y han generado incertidumbre en los mercados
InfobaeEl primer ministro británico, Keir Starmer, descartó este lunes dimitir y confirmó su intención de presentarse como candidato laborista en las próximas elecciones generales, pese a la presión interna que enfrenta tras la derrota de su partido en los comicios locales del 7 de mayo.
Reconoció que los resultados en Gales y Escocia exigen un giro, pero insistió en que su atención está “en el lugar correcto”.

El ministro de Sanidad saliente, Wes Streeting, confirmó el sábado que competiría en cualquier proceso formal de liderazgo. El alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, aspira a obtener un escaño parlamentario que le habilite para presentar su propia candidatura. Cualquier aspirante necesitaría el respaldo del 20% de los diputados laboristas, equivalente a 81 de los 403 escaños con que cuenta el partido.
En paralelo, Plaid Cymru —partido nacionalista galés— presentó este mismo lunes una enmienda al Discurso del Rey en el Parlamento británico para reclamar una nueva ley que transfiera competencias sobre infraestructura ferroviaria, justicia, policía, agua y seguridad social, además de facultades para fijar tramos del impuesto sobre la renta en la región.
El partido obtuvo 43 de los 96 escaños del Parlamento Galés en las elecciones, seguido de Reform UK con 34 escaños. El Partido Laborista tuvo nueve representantes y el Partido Conservador siete actas.
La líder de Plaid Cymru en Westminster, Liz Saville Roberts, advirtió: “El pueblo galés ha enviado un mensaje claro a Westminster: no pueden seguir ignorando nuestras voces”. La enmienda tiene escasas posibilidades de prosperar, dado que el partido cuenta únicamente con cuatro diputados en la Cámara.
El nuevo ministro principal de Gales, Rhun ap Iorwerth —primer jefe de Gobierno no laborista desde el inicio de la era de la descentralización en 1999— contactó a Starmer para iniciar negociaciones sobre una mayor transferencia de poderes, a lo que el líder británico respondió estar “abierto”. Ambos acordaron una reunión presencial en junio, junto a los primeros ministros de Escocia e Irlanda del Norte.

